Publicado el marzo 15, 2024

La decisión entre Stone Town y Ciudad del Cabo no es sobre qué destino es ‘mejor’, sino sobre qué alma narrativa deseas capturar como fotógrafo.

  • Stone Town ofrece una poética de la intimidad, ideal para enfocar en detalles, texturas y el sincretismo cultural swahili.
  • Ciudad del Cabo presenta una dramaturgia de contrastes monumentales, perfecta para jugar con la escala y la yuxtaposición de estilos.

Recomendación: Analiza si tu visión se alinea con la decadencia estética y los detalles humanos de Zanzíbar o con la imponente reconversión patrimonial de Sudáfrica.

Para el fotógrafo de arquitectura, la elección de un destino trasciende la mera búsqueda de belleza. Es una decisión sobre el carácter, la historia y la luz que impregnan las estructuras. África, en este sentido, ofrece dos lienzos radicalmente distintos pero igualmente cautivadores: Stone Town en Zanzíbar y Ciudad del Cabo en Sudáfrica. El debate no es superficial. Mientras el viajero común busca la foto postal, el fotógrafo con alma de historiador visual busca el alma narrativa de un lugar, esa esencia que se revela en la pátina de una pared, la talla de una puerta o el diálogo entre un edificio y su entorno. El interés por este tipo de viaje, que combina cultura y patrimonio, está en auge; de hecho, Turespaña ha registrado un aumento del 32% en turistas atraídos por la cultura en España, una tendencia global que refleja un deseo de experiencias más profundas.

A menudo, las guías simplifican la elección: los colores de Bo-Kaap por un lado, el laberinto exótico de Zanzíbar por otro. Pero esta visión es incompleta. ¿Y si la verdadera pregunta no fuera «cuál es más bonito», sino «qué historia quiero contar»? La clave está en comprender la personalidad arquitectónica de cada ciudad. Stone Town susurra historias de sincretismo en cada rincón, una poética de la intimidad que pide ser capturada de cerca. Ciudad del Cabo, en cambio, proclama una dramaturgia de contrastes, donde la naturaleza imponente dialoga con un legado monumental que abarca desde el Art Déco hasta la reconversión industrial más audaz. Este artículo no pretende coronar un ganador, sino dotarle de las claves visuales y técnicas para que decida qué escenario se alinea mejor con su propia voz fotográfica.

A lo largo de las siguientes secciones, desglosaremos los elementos fotográficos cruciales de cada localización. Analizaremos desde los secretos que esconden las puertas de Zanzíbar hasta los desafíos de la luz en sus callejones, pasando por la ética de la fotografía callejera y los rincones menos conocidos del Art Déco africano. Prepárese para afinar su mirada y descubrir qué ciudad espera a su objetivo.

Las puertas de Zanzíbar: ¿cómo diferenciar por los tallados si la casa pertenecía a un árabe o a un indio?

Las puertas de Stone Town no son meros accesos; son el prólogo de la historia de cada familia, un lienzo que narra el origen, la riqueza y las creencias de sus habitantes. Para el fotógrafo, capturar una de estas puertas es capturar el sincretismo visual de la cultura swahili. La distinción principal, que define la composición y el detalle a buscar, radica en sus dos influencias dominantes: la árabe y la india. Comprender sus códigos es fundamental para una fotografía con profundidad narrativa. La poética de la intimidad de Stone Town se manifiesta en estos detalles, donde cada talla tiene un significado.

Las diferencias son sutiles pero claras para el ojo entrenado. El fotógrafo Fernando Guerra, reconocido por su trabajo en arquitectura, habla de «añadir capas» a la imagen, y aquí, la primera capa es la comprensión cultural. Diferenciar una puerta de otra permite contar una historia más precisa. A continuación, los puntos clave para su identificación:

  1. La forma general y la antigüedad: Las puertas de estilo árabe suelen ser más antiguas, con un dintel y marco rectangulares. Las de influencia india, que datan principalmente de finales del siglo XIX, a menudo incorporan un arco semicircular o formas curvas en su parte superior, mostrando una estética más ornamental.
  2. Los motivos tallados: Aquí reside el alma de la puerta. Las árabes, de tradición islámica, presentan patrones geométricos intrincados, motivos vegetales estilizados como hojas de palmera datilera (símbolo de abundancia) y, sobre todo, versos del Corán caligrafiados en el dintel. Evitan cualquier representación figurativa. Por el contrario, las puertas indias son un festín de simbolismo: flores de loto (pureza), elefantes (fuerza) y a menudo una cadena tallada en el marco, símbolo de protección y de que la casa está ocupada.
  3. Los pinchos de latón: Este es el rasgo más icónico y distintivo. Los grandes pinchos cónicos de latón son una característica exclusivamente india. Aunque su origen en la India era práctico (proteger las puertas de los elefantes de guerra), en Zanzíbar se convirtieron en un símbolo puramente decorativo de estatus y riqueza. Una puerta con estos pinchos cuenta una historia de comercio y ostentación.

Fotografiar estas puertas requiere un objetivo que capture detalles sin distorsión, como un 35mm o 50mm. El verdadero desafío es aislar estos elementos narrativos en medio del bullicio de la ciudad, convirtiendo una simple foto de una puerta en un retrato de la historia swahili.

¿Cómo exponer correctamente en calles estrechas con sol vertical y sombras duras sin quemar el cielo?

Fotografiar en los callejones de Stone Town o en los pasajes de Bo-Kaap al mediodía es uno de los mayores desafíos técnicos. El sol vertical crea un rango dinámico extremo: cielos casi blancos y sombras profundas y recortadas donde se pierde toda la información. Una exposición automática resultará inevitablemente en un cielo quemado o en sombras empastadas. La solución no está en una única toma, sino en una técnica que captura la escena en su totalidad para reconstruirla después: el bracketing de exposición o horquillado.

Esta técnica consiste en realizar múltiples fotografías de la misma escena con diferentes valores de exposición para luego combinarlas en postproducción. El objetivo es tener una toma que capture correctamente los detalles de las altas luces (el cielo), otra para las sombras (el interior del callejón) y una de referencia. Es un proceso metódico que transforma una situación de luz «imposible» en una oportunidad para crear una imagen rica en texturas y detalles, desde el azul del cielo hasta la rugosidad de la piedra en la sombra más oscura.

Demostración visual de técnica HDR en callejuela con contraste extremo de luz

La imagen resultante, si se fusiona correctamente, no tiene por qué parecer artificial. Al contrario, se acerca más a cómo el ojo humano percibe la escena, adaptándose dinámicamente a las diferentes luminosidades. Para lograrlo de manera sistemática, seguir un plan de acción es crucial, especialmente cuando la luz cambia rápidamente.

Plan de acción: dominar el alto contraste en callejones

  1. Medición de luces: Apunta la cámara al cielo y subexpón (-2 EV) hasta que las nubes y el color azul sean visibles. El resto de la imagen quedará oscura. Resultado: una imagen base para las altas luces.
  2. Medición de sombras: Apunta ahora a la zona más oscura del callejón donde quieras detalle y sobreexpón (+2 EV) hasta que las texturas sean visibles. El cielo se quemará por completo. Resultado: una imagen base para las sombras.
  3. Exposición de referencia: Realiza una tercera toma con la medición estándar del fotómetro (0 EV), buscando un equilibrio general. Resultado: la imagen de referencia para los tonos medios.
  4. Verificación del histograma: Comprueba en la pantalla de la cámara que entre las tres tomas has capturado todo el espectro de luz, sin picos cortados en los extremos (negro absoluto o blanco puro).
  5. Fusión y revelado: En un software como Lightroom o Photoshop, combina las tres exposiciones. Utiliza la función HDR o, para un control más preciso, apila las imágenes como capas y usa máscaras de luminosidad para fusionar las áreas correctamente expuestas de cada una.

El límite ético de fotografiar patios interiores abiertos y ¿cómo pedir permiso a los residentes?

La fascinación por la decadencia estética y la vida cotidiana en Stone Town y Bo-Kaap a menudo nos lleva a umbrales delicados: puertas entreabiertas que revelan patios llenos de vida, niños jugando o ancianos conversando. Aquí, el fotógrafo deja de ser un mero observador de la arquitectura para convertirse en un potencial intruso en la vida privada. La ética fotográfica se convierte en una herramienta tan importante como el objetivo. El alma de un lugar no puede ser robada; debe ser ofrecida, y para ello, el respeto y la comunicación son indispensables.

En comunidades tan unidas y, en muchos casos, de mayoría musulmana, la discreción y la sensibilidad cultural son la clave. Como recuerdan desde el blog The Common Wanderer en su guía sobre Bo-Kaap:

This is still a predominantly Muslim area, and as such, all tourists should dress conservatively whilst visiting. For men and women alike, it’s best to keep your chest, legs, and shoulders covered respectfully.

– The Common Wanderer Blog, Guide to Bo Kaap Photography Ethics

Este consejo sobre la vestimenta es el primer paso de un protocolo de respeto más amplio. Antes de levantar la cámara, es vital observar, sonreír y mostrar una intención no agresiva. La mejor fotografía de un patio interior no es la que se toma a escondidas, sino aquella que se consigue tras un gesto de aprobación, una sonrisa o una conversación, por breve que sea. Aprender algunas frases básicas en los idiomas locales es un gesto de humildad que abre puertas, literalmente. En Zanzíbar, un «Samahani, naweza kupiga picha?» (Disculpe, ¿puedo tomar una foto?) en swahili puede transformar la situación. En Ciudad del Cabo, un «Mag ek ‘n foto neem?» en afrikáans tendrá un efecto similar.

Cuando la comunicación verbal no es posible, la fotografía indirecta es la mejor alternativa. En lugar de enfocar a las personas, céntrate en los detalles que evocan su presencia: una silla vacía, ropa tendida, el juego de luces en el suelo del patio. Estos elementos cuentan una historia humana sin invadir la privacidad de nadie. Y si obtienes permiso para fotografiar a alguien, un gesto tan simple como mostrarle la foto en la pantalla de tu cámara después crea un momento de conexión y transparencia que dignifica el intercambio.

¿Dónde encontrar los edificios Art Déco mejor conservados de África fuera de los circuitos turísticos habituales?

Mientras Stone Town ofrece un viaje al pasado comercial swahili, Ciudad del Cabo despliega una narrativa arquitectónica diferente, marcada por la influencia europea y una sorprendente modernidad. Dentro de su ecléctico patrimonio, se esconde uno de los conjuntos de arquitectura Art Déco más notables del continente, un legado del boom económico de los años 30. Para el fotógrafo que busca líneas geométricas, simetría y ornamentación modernista, esta ciudad es un tesoro que va mucho más allá de las coloridas casas de Bo-Kaap, que, curiosamente, contiene la mayor concentración de arquitectura pre-1850 de Sudáfrica, creando un fascinante contraste histórico en la misma ciudad.

Sin embargo, las mejores joyas Art Déco no siempre están en las rutas turísticas principales. Para capturarlas en su esplendor, hay que explorar barrios específicos y, a menudo, madrugar. Según expertos de Pangolin Photo Safaris, los fotógrafos especializados deberían dirigir sus objetivos hacia el barrio de Tamboerskloof, en las laderas de Signal Hill, donde muchas residencias privadas conservan fachadas con las características líneas curvas y balcones de la época. Pero la pieza central se encuentra en el corazón de la ciudad: el Mutual Heights Building (anteriormente Old Mutual Building), un imponente rascacielos de 1940 que es una obra maestra del estilo, con sus frisos de granito tallado que narran la historia de Sudáfrica.

Otra ciudad sudafricana, Durban, también posee un patrimonio Art Déco significativo, pero Ciudad del Cabo ofrece un contexto más dramático por su diálogo con la montaña. La clave para fotografiar estos edificios es capturar la luz dorada del amanecer, que resalta las texturas y los relieves de las fachadas sin las multitudes del día. Se trata de buscar la verticalidad, los patrones repetitivos de las ventanas y los detalles ornamentales en puertas y vestíbulos. Esta búsqueda representa la «dramaturgia de contrastes» de Ciudad del Cabo: la modernidad geométrica del Art Déco frente a la orgánica y antigua arquitectura Cape Dutch, todo bajo la sombra de la Table Mountain.

¿Cómo componer una foto arquitectónica incluyendo figuras humanas para dar escala sin que parezca un posado?

Una fotografía de arquitectura puede ser técnicamente perfecta pero emocionalmente estéril. La inclusión de una figura humana es la herramienta más poderosa para inyectar vida, contexto y, sobre todo, escala. Sin embargo, el riesgo de que la imagen parezca un posado artificial es alto. El objetivo no es hacer un retrato, sino utilizar a la persona como un elemento compositivo más, uno que sirva para enfatizar la magnitud o la atmósfera del espacio arquitectónico. Tanto en los imponentes edificios de Ciudad del Cabo como en los íntimos callejones de Stone Town, la clave es la naturalidad y la intención.

Para lograrlo, el fotógrafo debe volverse un director de escena paciente. En lugar de pedir a alguien que pose, se debe anticipar el movimiento natural y capturarlo en el momento justo. Una técnica efectiva es el desenfoque de movimiento. Utilizando una velocidad de obturación más lenta (por ejemplo, 1/15s), la arquitectura permanece nítida mientras que la persona que camina a través del encuadre se convierte en una estela de color, una presencia fantasmal que sugiere vida y dinamismo sin robar el protagonismo al edificio. Esto funciona especialmente bien para dar una sensación de bullicio urbano.

Fotografía mostrando figura humana borrosa dando escala a arquitectura colonial

Otra estrategia es fotografiar a las personas de espaldas o en silueta. Una figura solitaria caminando hacia una gran puerta o contemplando una fachada monumental crea una conexión emocional inmediata, invitando al espectador a ponerse en su lugar. La posición de la persona en el encuadre es crucial: situarla en uno de los puntos de la regla de los tercios suele generar una composición más equilibrada y dinámica que centrarla. El momento de la «hora dorada» es ideal, ya que las largas sombras que proyectan las personas se convierten en líneas guía que dirigen la mirada hacia el sujeto arquitectónico principal. La figura humana se convierte así en un pincel que pinta la escala y el alma sobre el lienzo de la arquitectura.

Timkat en Etiopía o festivales similares: ¿por qué la fe mueve montañas y multitudes coloridas?

Aunque nuestro foco está en Zanzíbar y Sudáfrica, el fotógrafo de patrimonio a menudo se siente atraído por eventos donde la arquitectura se convierte en el escenario de espectáculos humanos masivos, como el festival Timkat en Etiopía. Estos eventos son una clase magistral sobre cómo capturar la emoción colectiva en un contexto histórico. La fe, en estas ocasiones, se materializa en multitudes vibrantes, y el desafío fotográfico es doble: capturar la magnitud del todo y, a la vez, los detalles individuales que cuentan la historia.

Para fotografiar multitudes en movimiento dentro de un entorno arquitectónico, los profesionales aplican técnicas de enfoque avanzadas. El «focus trapping» o trampa de enfoque es una de ellas: se pre-enfoca manualmente en un punto estratégico del encuadre (un arco, una puerta) y se dispara solo cuando alguien cruza ese punto exacto. Con las cámaras modernas, el seguimiento facial o de ojos (Eye AF) es un aliado invaluable, permitiendo mantener la nitidez en un rostro específico mientras la multitud fluye a su alrededor. Este interés creciente por capturar experiencias culturales auténticas es un fenómeno global que nos empuja a mejorar nuestra técnica.

La elección del objetivo define la narrativa. Un angular (como un 24mm) es ideal para mostrar la escala abrumadora del evento, situando a la multitud en su contexto arquitectónico. Permite crear composiciones donde la marea humana parece engullir las estructuras. Por el contrario, un teleobjetivo corto (como un 85mm o 100mm) permite aislar expresiones, gestos de devoción y detalles de los atuendos ceremoniales. Comprime la perspectiva, haciendo que la multitud parezca aún más densa y unida. El fotógrafo, como un historiador visual, debe alternar entre estas dos perspectivas: el plano general que documenta el fenómeno y el primer plano que revela el alma humana que lo impulsa.

Alojarse en un antiguo silo o en un banco: ¿cómo la hotelería boutique salva el patrimonio arquitectónico?

Una de las tendencias más fascinantes en la conservación del patrimonio es su reconversión en hoteles boutique. Esta práctica no solo salva edificios históricos del abandono, sino que ofrece al fotógrafo una oportunidad única: la de habitar y capturar la arquitectura desde dentro. Tanto Ciudad del Cabo como Stone Town son excelentes ejemplos de cómo la hotelería de lujo puede dialogar respetuosamente con el pasado industrial o colonial, creando una narrativa visual de contraste y continuidad.

Estudio de caso: The Silo Hotel, Ciudad del Cabo

El Silo Hotel en el V&A Waterfront es quizás el ejemplo más espectacular de esta tendencia. Construido en el antiguo complejo de silos de grano de 1924, el hotel conserva la monumental estructura de hormigón. La intervención más audaz fue la creación de sus ventanas geodésicas facetadas, que se inflan hacia afuera como linternas de cristal. Fotográficamente, es un sueño: permite capturar la dramaturgia del contraste entre la brutalidad industrial del hormigón y la delicadeza de los interiores de lujo. La hora dorada es el momento cumbre, cuando la luz cálida incide sobre las texturas del silo, creando un espectáculo de luces y sombras sobre su geometría tubular.

Esta filosofía de reconversión presenta una oportunidad fotográfica en múltiples capas. En Stone Town, hoteles como el Emerson on Hurumzi ocupan antiguos palacios de mercaderes, preservando las puertas talladas y las vigas de manglar originales mientras integran comodidades modernas. El fotógrafo puede así capturar el alma histórica del edificio con una intimidad imposible desde la calle. Esta aproximación no es exclusiva de África; en España, la red de Paradores Nacionales ha sido pionera en la recuperación de castillos, monasterios y palacios, un modelo de referencia internacional.

Para el fotógrafo, estos hoteles son más que un alojamiento; son un plató. El siguiente cuadro resume las oportunidades fotográficas que ofrecen estos espacios, comparando ejemplos clave y ofreciendo pistas sobre el mejor momento para capturar su esencia.

Oportunidades fotográficas en hoteles patrimoniales
Hotel/Ubicación Elementos Originales Preservados Intervenciones Modernas Mejor Momento para Fotografiar
The Silo Hotel (Cape Town) Estructura tubular de silos, geometría industrial Ventanas geodésicas, interiores minimalistas Atardecer (luz dorada en hormigón)
Emerson on Hurumzi (Stone Town) Puertas talladas swahili, vigas de manglar Piscina en azotea, iluminación LED sutil Amanecer (sombras suaves)
Paradores españoles (referencia) Muros de piedra, arcos históricos Climatización invisible, baños modernos Hora azul (equilibrio luz natural/artificial)

Claves para recordar

  • La elección del destino es una elección narrativa: la poética íntima de Stone Town frente a la dramaturgia monumental de Ciudad del Cabo.
  • La técnica fotográfica (bracketing, enfoque, composición) debe estar al servicio de la historia que se quiere contar, no ser un fin en sí misma.
  • La ética y el respeto cultural no son obstáculos, sino el puente hacia la obtención de imágenes más auténticas y profundas.

Amanecer o atardecer: ¿qué «hora dorada» ofrece menos bruma y colores más limpios en la sabana seca?

La «hora dorada» es el santo grial de cualquier fotógrafo de paisajes o arquitectura. Sin embargo, no todas las horas doradas son iguales, y su calidad depende drásticamente de la geografía y el clima. Tanto en la costa de Zanzíbar como en la de Ciudad del Cabo, la elección entre el amanecer y el atardecer no es solo una cuestión de preferencia, sino una decisión técnica que puede determinar la nitidez y la limpieza del color en la imagen final. Contrario a la creencia popular, la luz más limpia no siempre se encuentra al amanecer.

En entornos costeros como Ciudad del Cabo, la mañana a menudo viene acompañada de una bruma marina. Este fenómeno, causado por la inversión térmica durante la noche, crea una atmósfera suave y etérea que puede ser muy bella, pero que reduce el contraste y la saturación de los colores. A medida que el sol calienta la tierra a lo largo del día, esta bruma se disipa. Como confirma el fotógrafo profesional Duran Levinson, en la costa atlántica de Ciudad del Cabo, como en Camps Bay, el atardecer suele ofrecer una luz mucho más nítida y colores más vibrantes. La luz vespertina, limpia de bruma, define con precisión las texturas de la arquitectura y los dramáticos acantilados de la costa.

Díptico fotográfico mostrando diferencias de luz entre amanecer brumoso y atardecer nítido en costa

Esta regla, sin embargo, tiene sus excepciones. En False Bay, en el otro lado de la península del Cabo, la orientación favorece la luz del amanecer. En la sabana seca del interior, lejos de la influencia marina, la principal diferencia entre amanecer y atardecer será la dirección de la luz y la actividad de la fauna, pero la calidad del aire suele ser más consistente. La lección para el historiador visual es clara: la luz no es solo una condición, es un personaje en la escena. Investigar sus patrones locales, entender cómo interactúa con la atmósfera y el paisaje, es tan crucial como elegir el objetivo correcto. El fotógrafo debe ser también un meteorólogo amateur, leyendo el cielo y el mar para anticipar el momento perfecto.

Comprender la ciencia detrás de la luz es lo que distingue una buena foto de una obra maestra. Para tomar la decisión correcta, es vital recordar los factores que determinan la calidad de la luz en cada momento del día.

Ahora que ha desentrañado los secretos de la luz, la composición y la cultura de ambos destinos, la elección final no reside en un veredicto externo, sino en su propia intención artística. ¿Qué lienzo le llama? ¿La historia íntima y detallada de Stone Town, o el drama épico y contrastado de Ciudad del Cabo? Elija su escenario, prepare su equipo y salga a contar su propia historia.

Escrito por Alejandro Cortázar, Fotógrafo profesional de vida salvaje y documentalista galardonado. Imparte talleres técnicos sobre equipo fotográfico y composición en entornos de luz extrema y movimiento rápido.